En Splash by Lo a pesar de diseñar estampados para prendas de verano también sucumbimos al poderoso influjo de las estaciones. Uno de los ejercicios que realiza a la perfección nuestro equipo creativo es ponerse a diseñar en mood verano en pleno mes de febrero.

Porque con el buen tiempo, sube la temperatura y, sin saber cómo, tu feed se llena de naranja mandarina, rosa Barbie y azul piscina. ¿Casualidad? Para nada. Los colores del verano tienen historia, razones psicológicas… y una pizca de dictadura estética. Pero tranquilos, que esta dictadura se lleva bien con el SPF y las chanclas.

El color tiene estación (y no es sólo cosa de moda)

Desde hace siglos, el color ha sido una forma de comunicar el estado del mundo. En pintura, en indumentaria, en interiores. Las estaciones influyen directamente en cómo vemos y sentimos los colores: la luz cambia, el ánimo también. En invierno, buscamos tonos profundos, introspectivos. En verano, queremos vibración. Y eso se traduce en una paleta que grita “playa”, “fruta fresca” o “necesito vacaciones ya”.

Psicología del color (versión mojito)

No es sólo estética, es ciencia. El rojo activa, el amarillo estimula, el azul relaja. Cuando el termómetro sube, el cuerpo y la mente piden ligereza. Por eso el blanco es el MVP del armario estival. Absorbe menos calor, pero también representa algo más: limpieza, frescura, libertad. Y cuando lo combinamos con tonos ácidos o pasteles que parecen sacados de una heladería retro, el verano se convierte en un estado mental.

Más allá de la moda: color en todos los sectores

  • Diseño gráfico: las campañas estivales sacan los colores a pasear. Tipografías en verde menta, fondos melocotón, y stickers como si no hubiera un septiembre.
  • Gastronomía: dime qué color tiene tu plato y te diré en qué estación estás. En verano, mandan los rojos del tomate, el verde del pepino, el naranja del mango.
  • Interiorismo: tonos tierra, lino crudo y plantas XXL.
  • Swimwear: si tu bañador no se ve desde un satélite, ¿realmente estás en tendencia?

¿Y esto es nuevo?

Para nada. En Egipto ya usaban el blanco para vestir en verano. En los 80, el flúor marcaba el ritmo de la costa. Lo que cambia no es el color, sino su nombre. Antes era “rosa”, ahora es rosa flamingo con subtono millennial.

Este verano: ¡vitaminas visuales!

Los colores del 2025 vienen con ganas de vivir: amarillos optimistas, verdes eléctricos, pasteles con nostalgia Y2K y algún coral que resiste al paso del tiempo como una diva en la Costa Azul.

En resumen…

El verano es un mood. El color, su playlist y en Splash by Lo lo sabemos.