Esta edición de octubre de la 080 Barcelona Fashion Week ha sido como ese cóctel que pedimos sin hielos — fuerte, directo, con presencia y sin concesiones. El palco (por el momento) del histórico Recinte Modernista de Sant Pau cerró su etapa como sede de la pasarela antes de su reforma, y se ha percibido una intensidad especial en esta apuesta por la creatividad local y global.
Con alrededor de 24 marcas sobre la tarima en esta 36.ª edición, la organización colocó varios ejes con lupa: sostenibilidad, internacionalización y talento emergente. En resumen: moda que no sólo se ve, sino que plantea, que se cuestiona.
¿Qué se respiró en la pasarela?
- Bajo el ambiente mediterráneo, el evento retomó su “alma Barcelona” — luz, arquitectura, calma mediterránea, incluso un susurro de “tomemos un vermut entre desfile y desfile”.
- La tendencia de marcas clásicas cohabitando con nombres nuevos dió esa tensión de “old guard” + “new guard” que todo director creativo aprecia. Ejemplo: Guillermina Baeza, firma histórica de baño, aprovechó su 40.º aniversario para presentar una colección que recupera su esencia e invita a verla más allá de la playa.
- La pasarela no quiso esconderse: la artesanía, lo local, lo circular, lo “hecho aquí” ganó espacio. Punto para Barcelona.

Swimwear como ring de estilo (y de mercado)
En pleno discurso de moda consciente, el swimwear aprovechó para colarse con estilo. Y aquí van tres claves que apuntan al futuro de la moda baño, con guiños directos a lo que vimos:
- Versatilidad fuera del agua
Guillermina Baeza lo decía sin pedir permiso: “ser swimwear no es excusa para quedarse sólo en la playa”. Sus bañadores se presentaron como piezas de “uso dual”: piscina + ciudad, sol + sombra. - Colores “natural premium” y estructura elegante
En la colección DOLCE VITA CAPRI de la marca, verdes bosque, naranjas volcán, blancos y plateados juegan con texturas brillantes y cortes limpios. Es decir: diseño de baño que aspira a vestirse con un blazer encima. - Swimwear = statement & detalle
Según el barniz global de tendencias, el baño para 2025 se pinta de prints nostálgicos, líneas definidas, hardware mínimo y siluetas de una pieza que evoca elegancia
En Splash by Lo, miramos la 080 Barcelona Fashion Week con la misma actitud con la que miramos el mar: como una fuente inagotable de inspiración. Las pasarelas de este año nos confirman algo que ya intuíamos: el swimwear vive un momento de expansión, de romper fronteras entre la arena y la ciudad. Y ahí es donde nos sentimos en casa. Nos inspiran las texturas que se mueven con la luz, los colores que respiran Mediterráneo y las siluetas que celebran la libertad de cada cuerpo. Porque para nosotros, un bañador no es sólo una prenda: es una declaración de estilo, una forma de vida. Esta temporada seguimos buceando en ese universo donde el diseño se mezcla con la emoción y el verano nunca se acaba.
